
La Fe es la frontera que divide el haber llegado a morir al haber llegado a desaparecer. La última silueta que nuestra alma dibuja una vez que llora más que respira.
"El Universo no fue creado, sencillamente se conoció a sí mismo."
Frío, casi helado. La niña posaba su tez de angelical tratado en el cristal que formaba la ventana de una de sus muchas habitaciones. Detrás de ella se encontraban innumerables tesoros que cualquier otra joven desearía en tres vidas: Muñecas, libros, joyas y demás formaban la fauna inmortal del cuarto que acojía a la muchacha, que pensaba sin cesar sobre dichos objetos no sin plantearse un insistente, casi obsesivo dilema.
Quizá detrás de todo deseo está la ilusión. Pero no la ilusión en la forma de norma que nos auto imponemos para poder motivarnos y luchar por esos ciertos deseos. Quizá esa ilusión es mucho más importante que poseer esos deseos, pues sin ella jamás disfrutarás de ellos. Pero, en todo caso, ¿Que crea y destruye esa ilusión, que hace que esa niña mire sin observar a través del ventanal de su Palacio personal? Y he aquí el dilema.
¿Si no desea usar nunca los objetos tan valiosos a los ojos de un comerciante del juguete, debería deshacerse de ellos y hacer realidad otros deseos mediante la imperante ilusión? ¿O quizá debería conformarse con todos ellos y aprender a valorar lo que un día tanto amamos mediante la otra vez implacable Ilusión?
La niña imaginaba cuantas crías como ella matarían por una sola de sus muñecas. Sin ánimo de ser vanidosa, la muchacha no sintió ninguna pena por ellas.
Mientras tanto, del cielo descendían lo que parecían unas esferas brillantes...
LSTNNG narra la historia de miles de historias mientras suena la música. Sólo en El Bastión de la Pluma Blanca.
http://www.youtube.com/watch?v=DGbLZtpjJGI&search=all%20of%20this
Doy un rodeo y solo encuentro escombros. El rey Midas se ríe desde su tumba señalandome con el dedo. Como todo ser humano, se ríe sabiendo que él tambien se pudrió en esa misma inmundicia. Recito en poesía mi último año de vida y al final de cada estrofa las rimas se tornan cacofonía. Busco esa eterna esperanza que hace que miremos esa misma palabra e intentamos darle vida. Pedí dias y mi propia maldición las convirtió en agonías. La cría de oveja que reside en los ahora yermos prados nunca me ha abandonado, y yo le he regalado sequía, muerte y oscuridad. La maldad inetntó matarla, hacerla desaparecer, y sucumbí cual feto tiene como dios al cordón umbilical. Me angustio preguntandome como pude maltratar algo que fluye en mi sangre, que flota en el aire que aporta la poca vida que me queda. Hago caso omiso al diezmo de los piadosos. Balbuceo estupideces a los ojos omnipresentes.
Este es el capítulo final. El Armaggedon de uno de los condenados que tu innata dictadura ha dispuesto a destruir. En nombre de los muertos de hambre. en honor de las cunas de enfermedades a los que no has dignado a salvar. En respuesta a la pena que me da ver tantos deseos de toda la gente rotos. Por una vez voy a reafirmarme en mi condición. No sucumbiré a la eternidad. No jugaré a ser Dios. Solo deseo la oportunidad de luchar conmigo mismo. De encerrarme en un zulo y vomitar hasta derretirme con mi ácido gastrico. Solo pido realizar lo que dicta lo único bueno que eres capaz de otorgar. Si esta última oportunidad nunca aparece, si de verdad es inutil preguntar el significado de esperanza, me rendiré. Mis dias serán recuerdos. Mis sueños, arrepentimientos. Mis ilusiones, relojes que giran al revés. No te pido nada, Dios, Vida, Destino, lo que tengas el valor de ser. Solo te reto a que seas sincer, a que tengas la valentía de matarme definitivamente. A que me tumbes, a que hagas que la sangre sea inocentes témperas, que el dolor sea una mera anécdota. Atrevete, atrevete a enfrentarte a la naturaleza, belleza y amor residente en ese tierno animal que es la joven res, ese mamifero, esa ovejita, que habita en la asquerosa y destruida cantera que ahora és mi corazón. Sí, deseo los recuerdos, pero ellos forman parte de lo que una vez fui, y deseo ser, junto a eso que me lo consiguió lograr.
Esta es tu última oportunidad, maldito sendero del infierno que eres, día a día, todo en todo. Llamate como quieras. Yo nuca lo haré. Tengo lo que necesito para vivir, y lo que llegue no me lo otorgarás tú. Bastante lloro y seguiré llorando. Más oscuridad que el daño hecho por uno mismo solo existe en los cuentos del que se arrepiente de haberlo hecho.
Te quiero.
I got dosed by you and
Closer than most to you and
What am I supposed to do
Take it away I never had it anyway
Take it away and everything will be okay
In you a star is born and
You cut a perfect form and
Someone forever warm
Lay on lay on lay on lay onLay on lay on lay on lay on
We're upon the Nile where she died
All I ever wanted was your light
Deep inside the cave where I can hide
All I ever wanted was your light
Show love with no remorse and
Climb on to your seahorse and
This ride is right on course
This is the way I wanted it to be with you
This is the way that I knew that it would be with you
Lay on lay on lay on lay onLay on lay on lay on lay on
We're upon the Nile where she died
All I ever wanted was your light
Deep inside the cave where I can hide
All I ever wanted was your light
I got dosed by you and
Closer than most to you and
What am I supposed to do
Take it away I never had it anyway
Take it away and everything will be okay
We're upon the Nile where she died
All I ever wanted was your light
Deep inside the cave where I can hide
All I ever wanted was your light
I miss you
Seria venganza es el día a día.
Escribo un cuento en el cual su lectura jamás sera identica a la siguiente. Estoy experimentando mil transformaciones que siempre llevan al mismo cuarto. Vea a quien vea, siento que tiro un lingote de oro por un precipicio. Siento que poseo un monumento construido por buenos arquitectos, pero que posa en una inerte cienaga. No poseo nada auténtico. Ayer hablé con una persona que hacía mucho que no veia. Solo hablaba ella. Hoy he visto a una persona amada. Solo hablaba ella.
Las palabras han pasado a ser deseos. Conozco mis ideales, pero siento que éstos me traicionan, me impiden expresarlos y defenerlos. Quizás no soy nada auténtico, quizá soy un morfoide que se transforma engañado por la éstetica impuesta por la batuta de los fuertes. Quizá consiga que nadie me admire, que sea un auténtico demonio, el que no reside en ningún corazón, el que camina cantando en la ciudad abandonada. Quizá exprese tanta porquería propia para propiciar el autoengaño. Quizá este a la eterna espera del detonante de mi autodeterminación. No miro al mismo nivel, no hablo en el mismo tono de nadie, no opino, no valoro, solo fluyo entre el aire que respira mis congéneres. Parece que dispongo de una tranquilidad extrema, parece que no valoro esos granos de arena que acarician el cristal que define tal reloj. Pero estoy desesperado. Clamo ayuda con las pocas señas de identidad que creo que me quedan, si es que aun existen, si es que no me han engañado hasta ahora.
No creo en Dios, creo en la coincidencia ultra poderosa que unió al conocimiento con la Nada que habitaba en los principios de los tiempos. No creo en ninguna autoridad moral ni en ninguna quimera que arrastra el trineo de los que buscan el calor en los Polos. Soy una lágrima que recorre el rostro de una vida que necesita explotar. He destruido unos tesoros en los cuales sigo confiando, pero que jamás sabré si he tratado como debía. He escrito mil tragedias con mi pluma afilada cubierta de plata. Pido perdón en nombre de aquello que por favor me resucite. Viviré para vengarme del bastardo que siembra en mi Tierra yerma. Buscaré el seguir regalando palabras humildes pero propias. Desearé tanto como no hice de niño. Seré un habitante más, pero por favor haz explotar los diques.
Seria venganza es la vida.
Matame pero házlo a alguien auténtico.
No sé cuando decidí eso, pero huí.
El miedo se encarnó en sudor y en un enorme caballero que me cogió de la mano. Salí de allí y todo se volvió oscuro, confiando en una orientación que era materializada en una dama bellísima que se antojaba diminuta. Solo tenía que hacer que creciera.
Primero fueron las estrellas. Personas inexpresivas que clavaban sus ojos en la eternidad. Corría y corría, pero no pude evitar empezar a gritar, cosa que ni les inmutaba. La luz era la cruel señal de que estaban muertos, ya que tal brillo se esprendía de su piel como si no pudieran ya vivir en su interior. Seguía corriendo y las estrellas daban paso a otras, y a otras, y a otras, así hasta lo que parecía la eternidad.
La bella dama seguía siendo diminuta. Se mantenía al final del trayecto pero mi muerte era cada vez más grande. El corazón era el doble de grande intentando bombear litros de sangre de una sola sacudida. Mientras seguía huyendo, aparecieron enormes cuerpos semejantes a los planetas que jamás pisaremos. Sin color, con un gris que ardía ante la idea de la vida que cabe en ellos. Cancerosos y enfermos, tampoco se inmutaban, iban a la deriva que las leyes de alguien a quien no conocemos tiene la valentía y la poca moral de dictar. Quizá aun conserven la luz en su interior. Quizá hace mucho que ya desapareció. Y yo, un asqueroso mortal , jamás lo sabré.
Seguía corriendo. Los planetas dieron paso a una secuencia azarosa de todo lo que y existe. No existia un orden que pensaba que se cumpliria. En absoluto. Animales, objetos, personas, todo flotaba en familia. Todo perdía significado. Todo otorgaba su sentido a la infinidad de ese camino.
La bella dama desapareció.
Pero seguí corriendo.
La dirección que seguía debía de ser la que continuara. Ese lugar quería engañarme. Nada más lejos de la realidad. Tenía que seguir por ahí.
Nada.
Ya no quedaba nada. Mis pies estaban llenos del musgo que surge de todo aquello que ya no entiende su vida. Negro. O quizá blanco. Ni idea, ese lugar quizá fuera el infierno que nuestros padres tanto nos han explicado. O quizás el infierno es el cuento de miedo más milenario.
Corría y corría. Huía y huía. Debía seguir.
Adelante, adelante, sin parar.
De repente, algo agarró mi hombro. Algun ser desaprensivo tuvo la poca gentileza de ralentizar mi gesta. Me giré para conocer a tal violador.
Sangre.
Amor.
Mi corazón estaba ciego.
Mi corazón bombeó más sangre que en toda su vida.
Solo puedo dar las gracias a ese que paró mi carrera.
Seguí corriendo, pero nunca sabré que dirección volví a tomar.
Huye.
O parate.
Deseo estar tullido.
Tengo ganas de conseguir todo el oro del mundo, fundirlo y cubrir con él todo el asfalto.
Coger a un par de niños y atarlos en la baranda de un puente y que griten algo que no sea el llamar a sus progenitores.
Deseo inhalar ese aire residual procedente de las chimeneas de alguna fábrica de algun póligono crea-suburbios.
Deseo cantar sin sentido.
Deseo comprar veinte gramos de cocaína y dárselos al chico más guapo del barrio más rico.
Deseo pintar el mejor cuadro de nuestra era y atravesarlo de un puñetazo.
Coger del cuello al hombre más desmotivador y recitarle el mundo que ha creado en modo de poesía.
Trabajar en el peor trabajo y ser el más listo pero el más maltratado.
Cobrar en insultos.
Recibir un buen golpe en el pómulo, el derecho a poder ser.
Ir al campo y labrar el campo más grande del país.
Gritar hasta que el eco me pida que pare.
Deseo caminar sobre los cadáveres de los desamparados.
Imagino un lugar donde los delfines poseen un mar entre nosotros.
Un lugar donde los deudores están de charla con sus amigos.
Sin relojes.
Donde los artistas salen y construyen un edificio para compartir.
Y los niños escriben libros, pautas de sus hermanos.
Donde los numeros no van acompañados por un simbolo diseñado por un contemporáneo.
Donde todos recogemos arroz y caminamos.
Donde el aire sea tangible.
Deseo una llúvia de benzeno.
Deseo combustiones azarosas.
Cantar una bella canción.
Improvisada, por supuesto.